domingo, 22 de agosto de 2010

33 vidas un milagro... y una vida?

Por diversos motivos mi espacio virtual para vomitar ideas, que no leerá mucha gente pero si alguien quizás, estaba dejado de lado por diversos motivos de mi agitada vida. Y no agitada en términos de labores, deberes y compromisos, más bien, agitación anímica y fortuita.
Es que entre operaciones, accidentes y malos ratos, de alguna forma se pierde el alma en los problemas crustacianos y su inmortalidad.

Por qué a mi, qué debo esperar, hacer, o bien, señales de vida, momentos azarosos o tal ves puzzles algoritmicos que debo resolver para mi propia fortuna, son premisas e ideas recurrentes que atormentan muchas veces no solo mi cerebro humano, sino que también el alma... una lata más bien deprimente que iluminadora en el corto plazo.

Sin embargo, hoy pesa una idea distinta en mi cabeza, bueno en realidad, mas bien, una pregunta: ¿a cuanto equivale una vida? ¿son 33 vidas iguales a una o valen mucho más?.

Debo confesar que no me involucré mucho en el tema minero, es decir, no seguí con mucha "expectación" las noticias. Lo que no resta que me importe y que trate de empatizar tanto con las familias como con los mismos mineros en su aflicción. Sin embargo, por mi cabeza más pasaban cuestionamientos sobre los medios, el pueblo, la vida, y no sé cómo expresarlo, pero algo parecido a lo legítimo.

Veo cuanto nos impacta la posible agonía de 33 personas cubiertas por los medios, sin embargo, no tenemos la misma capacidad de asombro al pensar en las personas que han sido asesinadas en estos 17 días.

Desde un punto de vista quizas utópico y alejado de lo común, parece ser que en general una vida es todo, es decir, no se puede medir, y por tanto vale mucho, esto lo desprendo de nuestra concepción de derecho. Sin embargo, creo que se da un fuerte choque entre un ideal utópico de los derechos humanos -que es a la vez un cumplido narciso a la bondad propia-, y el propio enfrentamiento con la realidad, con los hechos.

No se si vale tanto la vida de un preso o reo, por sobre la de un minero para la mayoría. Y considero a la mayoría pues es hoy el eje de nuestro pensar político, es decir, el esqueleto de nuestra organización humana... por lo menos en occidente.

No sé que tanto vale la vida de 33 mineros, versus quienes han resultado asesinados esta semana, o han muerto en los temporales, o en los desastres en China, o en el terremoto.

No sé, solo me quedan preguntas sobre nuestra percepción sobre el valor de la vida, y cómo los medios influencian fuertemente nuestras emociones. Cierto es y comprensible es que somos seres limitados dependiente de los sentidos para llegar a las emociones, pero parece ser que nuestra cerebro es muy selectivo, y muy poco abarcativo para interpretar y sentir el mundo. Es decir, nuestra capacidad de emocionarnos no va de la mano necesariamente con la acción, hecho o evento mismo, más bien es sumamente contextual y desvirtúa el probable valor de las cosas. Es decir, una vida en un momento vale tanto, en otro instante tanto y en otro instante la de 33 valen tanto más que lo fue 33 homicidios esparcidos en el mes.

Ahora bien, es una alegría que el milagro haya sucedido y que los corazones se hayan acongojado y a la vez reconfortado...